Posturas básicas de yoga muy sencillas para principiantes

posturas básicas de yoga

Una de las grandes ventajas de una disciplina como el yoga es que se adapta a todo tipo de personas, con todo tipo de condición física: no hace falta que vayas a diario al gimnasio o que lleves años practicando deporte para practicarlo. Si te gustaría practicarlo, toma nota de estas posturas básicas de yoga basadas en estiramientos para iniciarte en el Yoga.

¿En qué consiste el Yoga?

El yoga te ayuda a estar más en paz contigo mismo. Es una disciplina que consigue unificar un bienestar de cuerpo y mente mediante las posturas y el control de la respiración.

Es una disciplina milenaria que mediante posturas y estiramientos, consiguen la tranquilidad. Pero hay que cuidar la incorporación, puesto que hay que hacer detenidamente, para no dañar ningún músculo. Para ello, puedes probar, si de verdad quieres practicar esta disciplina, y empieza por posturas básicas de yoga

Las primeras posturas de yoga que te recomendamos

Aunque dominar estos movimientos, estiramientos y posturas requiere de mucho tiempo y mucha práctica, iniciarse en la milenaria disciplina del yoga, no tiene por qué ser difícil si comienzas realizando posturas que se adapten a tu estado físico (incluso las embarazadas pueden practicar yoga y que, poco a poco, vayan incrementando su dificultad.

Postura clásica de medicación

Sentado en el suelo con las piernas cruzadas, con los brazos relajados y estirados a la altura de las rodillas, contrae el abdomen y céntrate durante unos minutos solo en tu respiración. Deja la mente en blanco y visualiza emociones positivas que te hagan sentirte bien.

Postura de la montaña

De pie, con las pies paralelos y los talones ligeramente separados, mantén recta la columna, relaja los hombros, expande el pecho, eleva el abdomen y abre los hombros. Mira hacia el frente y siente cómo tu espalda se eleva hasta el cielo. Respira profundamente y toma conciencia de todo tu cuerpo.

Postura del árbol

Empezando en la postura de la montaña, coloca las manos juntas frente al pecho y relaja los hombros. Ahora lleva todo el peso de tu cuerpo a una pierna y levanta la contraria, apoyando la plata del pie en la parte interna del muslo de la pierna que mantiene el peso. Mira al frente e intenta mantener esta postura durante 30 segundos para encontrar un equilibrio y estabilidad.

Postura del niño

Arrodíllate y apoya la frente en el suelo, estira los brazos frente a la cabeza y relájalos. Procura que todo el peso de tu cuerpo recaiga en el suelo, lo cual te aportará apoyo y confianza. Mantén la postura durante algunos minutos mientras intentas dejar la mente en blanco y centrarte en tu relajación.

Triángulo

Con las piernas separadas más o menos un metro y los pies paralelos, reparte el peso de tu cuerpo entre ambos. Ahora gira el pie derecho unos 90 grados hacia la derecha. El brazo derecho debe acompañar al pie derecho, tocándolo si es posible, y el otro brazo se debe elevar. Mantén esta postura durante unos segundos para encontrar tu estabilidad interior y cambia de lado.

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