Alimentación emocional: comer bien para sentirse mejor

¿Has oído hablar del concepto de alimentación emocional? Como sabes, algunas personas que sufren estados de ansiedad o enfermedades como depresión, comen para hacer frente a un estado de ánimo y no solo por necesidad o incluso por placer, sino para calmar esa ansiedad y vacío. Algunos expertos han llamado a esto alimentación emocional.

Si alguna vez has pasado por periodos de ansiedad o has padecido algún tipo de enfermedad mental, es muy probable que hayas tenido algún tipo de problema con la comida. Una de las maneras más comunes de intentar calmar esa sensación es optar por la comida. Pero lejos de hacerlo de una manera sana, se consume comida de manera compulsiva, y se opta por alimentos nada sanos para nuestra salud en grandes cantidades: hamburguesas, bollería industrial, comida basura… Aunque tomando estos alimentos lleguemos a sentir que calmamos la ansiedad, esto solo es algo momentáneo, ya que comer mal puede llegar a reforzar la propia ansiedad. Así entraremos en un bucle en el que comemos de manera insana porque tenemos ansiedad, lo que nos provoca más ansiedad y volver a comer comida basura. Esta alimentación emocional, por tanto, es muy perjudicial.

Comiendo por estrés, de esta manera, no solo aumentará nuestro peso, sino que empeorará nuestra salud. Si mantenemos este tipo de rutina en la alimentación podremos llegar a tener problemas relacionados con el corazón, hipertensión, colesterol y todos los inconvenientes que trae consigo la obesidad.

Y es que, aunque nosotros mismos no seamos conscientes cuando lo hacemos, cuando comemos comida basura o alimentos muy calóricos cuando estamos tristes no estamos calmando este estado, sino reforzándolo.  Se puede caer en ese círculo vicioso en el que en determinado momento normalizaremos este hábito de comer por ansiedad y no tendremos otra forma de intentar frenarla (aunque, como decimos, no la estamos frenando). Además, después de esto, muchas personas presentan un sentimiento de culpa por haber ingerido este tipo de alimentos. Esto se suma al malestar previo y no hace sino aumentar este círculo de estrés, ansiedad y depresión.

Si estos problemas de alimentación emocional son graves, lo mejor será acudir a un psicólogo especializado que nos dé pautas para salir de este estado e intentar solucionar sus problemas mediante tratamiento y no a través de la comida.

Se trata de una afección bastante común en estados depresivos, y por eso debemos estar advertidos contra este tipo de hábitos, aunque muchas veces es inevitable caer en ellos. Cuando empecemos a llevar una vida más sana, comiendo más saludablemente e incluso practicando ejercicio y liberando endorfinas, podremos ver algunas mejoras en nuestro estado de salud mental ya que, aunque no lo parezca, el cuerpo y la mente están unidos y se retroalimentan. ¡No dejes que se retroalimenten con comida basura!

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